viernes, 24 de abril de 2015

El sentido de la vida, desde la sencillez...





El sentido de la vida, desde la sencillez.

Después de pasar bastantes años en este mundo aprendiendo y cometiendo errores, de conocer a cientos de personas y vivir momentos trágicos y momentos alegres, de leer decenas de libros de filosofía y psicología, de investigar algunas religiones,  me he dado a mi mismo algo así como un “sentido de la vida” basado en la sencillez, un camino básico que me guíe de forma clara en este laberinto de ideologías e intereses que supone vivir en sociedad.

Este sería el sentido de la vida, si lo vemos desde la sencillez y la naturalidad.


"Cumplir con las necesidades inevitables. Trabajar o ganarnos el alimento de alguna forma, dormir bien, intentar mantener sanos, dentro de nuestras circunstancias, nuestro cuerpo y nuestra mente. Asearnos.

Sin esto, todo lo demás se convierte en algo muy complicado.

Tras lo cual, dedicar tiempo a disfrutar haciendo aquello que nos gusta.(*)

Sin más. Hacer lo que nos gusta. Aquello que nos hace sentir alegres, vivos, en paz con nosotros mismos.

Por último, en la medida de lo posible, ayudar a aquellos que nos rodean y a la sociedad en la que vivimos para que tengan una vida más digna. Una vez que tenemos comida, un lugar donde dormir, salud y un poco de tiempo para disfrutar de aquello que nos apasiona o amamos, no existe nada que pueda hacernos sentir mejor que ayudar a otro, en la forma e intensidad que nuestra personalidad y nuestras circunstancias nos lo permitan."



(*)Pero no se trata de hacer lo que te gusta para tener éxito, para demostrarle nada a nadie, para ganar mucho dinero, para ser famoso, para hacerlo muy bien. Si el éxito llega como consecuencia posterior, perfecto. Pero se trata de hacer lo que te gusta, sin más. Desarrollar las capacidades y talentos que la naturaleza  nos ha otorgado, con sencillez, sin complejos, sin necesidad de recompensas. Al fin y al cabo nada es eterno. Nada de lo que hacemos perdurará. Hacerlo por el mero placer de ser nosotros mismos, de disfrutar viviendo; ya sea aquello que nos gusta, caminar por el campo, llevar un negocio, leer, la astronomía,  jugar el tenis, dormir, estudiar una carrera, ser voluntario social, investigar un tema, quedar con los amigos, rezar o meditar, formar una asociación, jugar videojuegos o hacer papiroflexia. 

Autor_Miguel Ángel Fresnedal